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5 de marzo de 2026

Educación en Colombia: ¿Por qué nos vamos y cómo lograr que nos quedemos?

Puntos Clave:

Crisis migratoria: 1.48 millones de colombianos emigraron entre 2022 y 2025.

Educación como infraestructura: No es solo un gasto social, es la base de la productividad y la innovación (I+D)

Propuestas Técnicas: Reforma al SENA para la era de la IA, ICETEX 3.0, Bienestar Estudiantil y Sandbox Educativo.

Meta: Que el esfuerzo vuelva a traducirse en progreso real para que el talento se quede en Bogotá.

¿Por qué la educación es la infraestructura económica que define nuestro futuro?

Quiero empezar con una idea simple, pero profundamente importante: el país debe obsesionarse con que su gente se quiera quedar, que vea futuro acá y que pueda hacer su proyecto de vida en Colombia. Durante más de quince años he trabajado en educación, emprendimiento y tecnología. He acompañado a jóvenes, he impulsado proyectos formativos y he visto de cerca el talento extraordinario que existe en Bogotá y en todo el país.

Pero también empecé a ver como la mayoría de mis estudiantes se querían ir de Colombia. Y no eran los únicos. Entre 2022 y 2025 salieron del país 1,48 millones de colombianos; el 80% de los jóvenes emigraría si pudiera; y el 40% de los bogotanos no se siente satisfecho viviendo en la ciudad. Estos datos no describen únicamente un malestar coyuntural. Reflejan un problema estructural de oportunidades.

He visto cómo ese talento se enfrenta a barreras estructurales que no siempre le permiten florecer aquí. Entendí que si quería generar cambios profundos, debía hacerlo desde donde se toman las decisiones estructurales. Por eso decidí dar este paso hacia el Congreso.

El diagnóstico: ¿Por qué el sistema educativo actual expulsa a los bogotanos?

Bogotá es una de las 35 megaciudades del mundo, y las megaciudades compiten por talento. Tiene escala económica, capital humano y diversidad productiva para competir globalmente. Sin embargo, una parte creciente de la ciudadanía siente que el esfuerzo dejó de traducirse en progreso. Mi tesis es clara: Colombia no está perdiendo gente por falta de talento. Está perdiendo gente porque el sistema dejó de convertir el talento en trayectorias sostenibles de educación, empleo y movilidad social. Y en ese sistema, la educación es la variable más decisiva.

El diagnóstico es contundente:

- Colombia ocupa el puesto 64 de 81 países en PISA.

- Cerca del 60% de los niños de 10 años presenta dificultades de lectura básica.

- El 37% de los bachilleres no continúa estudios técnicos o universitarios.

- En Bogotá, más de 400.000 jóvenes no estudian ni trabajan.

- La deserción anual en educación superior alcanza el 9,6%.

El sistema escolar también evidencia señales de alerta. Desde 2020 han cerrado cerca de 800 colegios privados en Colombia y la ocupación escolar pasó de niveles cercanos al 90–95% a alrededor del 60%. Hoy más que nunca se hace evidente la necesidad de integración, cooperación y modelos híbridos entre instituciones para garantizar calidad y viabilidad financiera.

No es solo un problema social; es un problema productivo. En una megaciudad como Bogotá, perder cohortes completas en la transición educación–empleo significa menor crecimiento futuro, mayor informalidad y más desigualdad.

A esto se suma una transformación tecnológica acelerada. Para 2030, cerca del 40% de las competencias laborales cambiarán —44% en Colombia— y el 94% de las empresas considera críticas las habilidades en inteligencia artificial y análisis de datos. Estamos intentando competir en una economía digital con un sistema formativo que no se adapta al ritmo del mercado. Cuando el esfuerzo no garantiza movilidad, las personas buscan oportunidades en otro lugar.

Lecciones globales: Educación como política de competitividad

En contraste, países como Canadá han entendido que la educación no es una moda ni una consigna ideológica, sino una política productiva. Allí se ha avanzado en el uso estratégico de datos e inteligencia artificial para personalizar el aprendizaje, en plataformas digitales conectadas con el empleo y en una alineación sistemática entre educación y mercado laboral.

A nivel global, la educación y la innovación están siendo tratadas como políticas de poder económico. La inversión en investigación y desarrollo (I+D) muestra quiénes lideran la economía del conocimiento:

- Estados Unidos: 784.000 millones USD/año.

- China: 723.000 millones USD/año.

- Alemania: 131.000 millones USD/año.

- Colombia: Ni siquiera aparece entre los líderes.

Esta brecha no es solo presupuestal, es estratégica. Si Colombia no integra educación, ciencia y tecnología como una política productiva articulada, seguirá dependiendo de sectores de bajo valor agregado y perderá talento que busca ecosistemas donde la innovación sea prioridad nacional.

Mi Hoja de Ruta desde el Congreso: Las 5 Transformaciones

1. Reforma al SENA: “Ley SENA para el Futuro”

El SENA es una institución con enorme legitimidad social y cumple un papel fundamental en la formación técnica, pero enfrenta problemas de gobernanza, actualización curricular y conexión con el mercado laboral. En 2025 cayó la contratación de aprendices y la monetización —el pago que hacen las empresas cuando no contratan aprendices— aumentó un 68%. Impulsaré una reforma con cinco transformaciones:

- Gobernanza técnica: Junta con periodos fijos y selección por mérito.

- Modernización pedagógica: Fortalecimiento de instructores y modernización pedagógica con apoyo de tecnologías inteligentes.

- Reconversión masiva: Formación en IA, ciencia de datos, ciberseguridad, energías limpias, tecnologías industriales y economía del cuidado.

- Contrato de aprendizaje: Rediseño técnico para incentivar la formación dual real.

- Metas de empleabilidad en el Plan Nacional de Desarrollo: obligatorias con evaluación por resultados.

2. ICETEX 3.0: Estudiar sin ruina financiera

Entre 2022 y 2025 los recursos del ICETEX cayeron 74% en términos reales. En Bogotá, cerca de 8.000 jóvenes dependen anualmente del ICETEX para acceder a educación superior.

El 32% de los beneficiarios destina más del 90% de su ingreso a pagar la cuota. Mi reforma establecerá un tope legal del 30% del ingreso como cuota máxima y transformará al ICETEX en una plataforma de empleabilidad y mentoría.

Estudiar no puede convertirse en una condena financiera, por eso promoveré nuevas fuentes de financiación y mecanismos de sostenibilidad que permitan ampliar oportunidades sin asfixiar a los estudiantes.

3. Bienestar y Retención Estudiantil

En Bogotá, la deserción anual es 9,6%, y casi la mitad de los abandonos se explican por razones económicas. Impulsaré subsidios focalizados de transporte, alimentación, conectividad, nivelación académica, salud mental y orientación laboral.

Además de sistemas de alertas tempranas con inteligencia artificial para prevenir el abandono. Un país que pierde estudiantes por causas prevenibles está perdiendo productividad futura.

4. Gobernanza educativa y autonomía académica

La caída de matrículas, los rezagos en infraestructura y la desconexión entre educación y mercado laboral muestran la necesidad de fortalecer institucionalmente el sistema. Promoveré mecanismos para blindar técnicamente el Ministerio de Educación y garantizar respeto por la autonomía universitaria y establecer metas claras y medibles en el Plan Nacional de Desarrollo.

Se priorizará la inversión en primera infancia y educación básica por su mayor retorno social y se implementarán esquemas de evaluación por resultados para evitar ineficiencias. Se buscará promover esquemas como colegios en concesión y APP en zonas de déficit de oferta, con pagos por resultados asociados a aprendizaje.

5. Inteligencia Artificial y Sandbox Educativo

La IA no es una materia adicional; es un habilitador educativo transversal. El Future of Jobs Report 2025 estima que hacia 2030 la tecnología creará 170 millones de empleos y desplazará 92 millones, y que el 39% de las competencias laborales deberán transformarse. La demanda existe. Lo que falta es arquitectura institucional.

Defenderé políticas que promuevan plataformas de aprendizaje con IA que modernicen Colombia Aprende e incorpore orientación personalizada basado en datos reales de empleabilidad. También, un programa nacional de internet social para estudiantes de estratos 1 a 3 y ajustes regulatorios que agilicen la creación de programas en áreas de alta demanda con indicadores de pertinencia y empleabilidad.

Integrar IA y conectividad al sistema educativo no es una moda tecnológica. Es una decisión estructural para alinear la formación con el futuro del trabajo y garantizar que el talento colombiano compita con herramientas del siglo XXI.

¿Por qué hacerlo desde el Congreso?

Esta es una agenda legislativa concreta que se implementará mediante proyectos de ley, incidencia en el Plan Nacional de Desarrollo 2026–2030 y control político técnico. No quiero llegar al Congreso a opinar. Quiero llegar a legislar, incidir y exigir resultados.

Conclusión: Que el esfuerzo vuelva a valer la pena

Creo firmemente que aquí sí hay futuro. Pero ese futuro no se construye con discursos, se construye con decisiones estructurales que garanticen que estudiar valga la pena y que el talento pueda desarrollarse sin tener que irse.

Si reformamos el SENA, transformamos el ICETEX y usamos la inteligencia artificial como habilitador, el esfuerzo volverá a traducirse en progreso. Mi compromiso con Bogotá es que la educación sea la infraestructura que nos permita prosperar aquí, en nuestra casa. Porque cuando el esfuerzo vale la pena, la gente se queda. Y cuando la gente se queda, Bogotá gana.

¿Quieres conocer el detalle técnico de cómo financiaremos esta transición? Descarga mi Plan de Trabajo completo aquí.

Preguntas Frecuentes sobre la Propuesta Educativa de Juan David Aristizába

¿Qué es el modelo ICETEX 3.0? Es una transformación hacia el modelo de Pago Contingente al Ingreso (PCI), donde la cuota nunca supera el 30% del ingreso real del graduado y se suspende en periodos de desempleo sin acumular intereses de usura.

¿Cómo afectará la Ley SENA a las empresas de Bogotá? Busca rediseñar el contrato de aprendizaje para que contratar jóvenes sea más viable económicamente que pagar la monetización, fomentando una formación dual donde la empresa audite la pertinencia del egresado.

¿Por qué usar Inteligencia Artificial en colegios oficiales? Para personalizar el aprendizaje, detectar riesgos de deserción antes de que el joven abandone el aula y alinear la formación con las 170 millones de nuevas vacantes que la tecnología creará a nivel global.

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